MARCO TEORICO
Introducción
La obesidad en la actualidad
es uno de los más crecientes y alarmantes problemas de salud que enfrenta
México y el mundo. “México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil y
el segundo en adulto” (UNICEF, s.f.) . “Según datos del ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición) indican
que uno de cada
tres adolescentes de entre 12 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad.
Para los escolares, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad ascendió
un promedio del 26% para ambos sexos, lo cual representa más de 4.1 millones de escolares conviviendo
con este problema” (UNICEF, s.f.) . Su principal causa
indica que son por malos hábitos de nutrición, y que a su vez desembocan a la
aparición de enfermedades como diabetes, infartos, niveles altos de colesterol,
insuficiencia renal, entre muchos más.
Antecedentes
Analizando
la evolución de este fenómeno en nuestro país se puede constatar que
históricamente en México, el principal problema de salud relacionado con la
nutrición hasta principios y mediados del siglo pasado, era la desnutrición,
así lo confirman los primeros antecedentes publicados en México que hacen clara
referencia a los padecimientos del hambre como problema médico epidemiológico (Fuasto
Guerra, Valdez López, Aldrete Rodríguez, & López Zermeño, 2006)
Según
señalan datos sobre obesidad infantil, ha habido un aumento dramático en los
pasados diez años. En México, las encuestas nacionales de salud de los años
1999 y 2006 demuestran que tanto el sobrepeso como la obesidad en niños de
entre 5 y 11 años aumentaron casi un 40%. La última encuesta nacional reveló
que en el país, 26% de los niños en edad escolar presentan sobrepeso y
obesidad. En Sonora, los datos son aún más preocupantes, pues el 40% de los
niños y el 35% de las niñas padecen sobrepeso u obesidad. (Mercado &
Vilchis, 2013) .
Desde
los años ochenta, los niños han tenido la inclinación por consumir alimentos
distintos a los acostumbraos en la familia; desean comer la denominada “rápida”
como hamburguesas, pizzas, hotdogs, pollo frito, etc. Aquellos de familias de
recursos económicos bajos, comen de lo que hay en casa y buscan otro sabor que
disfrutar inclinándose por la comida chatarra. Asimismo, la actividad física se
hace cada vez más inaudita; lo peor es que se está heredando a los niños estos
hábitos de vida pasiva. (Pablo & Gonzalo, s.f.)
Es
la obesidad una epidemia que crece de manera descontrolada, los factores que
influyen en ella dependen no solo de una cultura (alimentaria) gastronómica.
Factores socioeconómicos y de estilo de vida están ligados a esta casi de
manera inmediata.
El descontrolado incremento de restaurantes de
“comida rápida” es un factor atractivo para las personas, que a pesar de
conocer o tener una visión acerca de que su uso debe ser restringido, lo omiten
por situaciones de comodidad o tiempo.
En
México, los factores socioeconómicos se ven reflejados no solo en la economía
de las familias, sino en su integración familiar. El sueldo bajo de la mayoría
de la población mexicana, tiene un papel muy importante, ya que al no contar
con el suficiente sustento, las familias optan por la compra de lo más
alcanzable, sin priorizar si el contenido nutricional de su despensa es lo
suficiente bueno. Sumado a esto, es
común que en la actualidad ambos padres, tengan el compromiso y necesidad de
trabajar, haciendo que al terminar su jornada laboral y al integrarse a las
actividades del hogar que en ellas resalta la preparación de comida, se opta
por preparaciones rápidas de comida o a su vez la compra de comida rápida,
dejando a un lado un menú diario equilibrado y acorde a la necesidades de cada
uno de los integrantes.
Mencionando
también que la actividad física de los niños e incluso de los adultos se ve
mermada aun por otros factores: la economía, tiempo, disposición e incluso la
seguridad pública, y que esta a su vez (actividad física) interviene al
incremento de la obesidad.
“En
México se gastan alrededor de 240 mil millones de pesos al año en la compra de
comida chatarra y sólo 10 mil millones en la compra de alimentos básicos”
(Milenio 14 de abril de 2010 p. 10) y de acuerdo con declaraciones del ex Secretario
de Salud (2010), José Ángel Córdova Villalobos, los niños gastan al año 20 mil
millones de pesos en golosinas con lo que sus padres les dan para el recreo.
Bases
Teóricas
La obesidad en niños.
En México también se ha
caído en el descuido. La mayoría de la población es de nivel socioeconómico
bajo y por lo tanto existen factores que hacen más vulnerable a la gente a
sufrir una inmensa desnutrición y obesidad. Comenta (Figueroa Pedaza, 2009) “La obesidad tiene
una etiología multifactorial en la que los factores de mayor fuerza se
relacionan con los estilos de vida. Tanto el nivel socioeconómico podría
condicionar la presencia de obesidad como la obesidad podría tener consecuencias
sociales en el individuo (si la movilidad social es el factor más relevante, es
la obesidad la que condicionaría la posición social del individuo)”. En el
2003, llevó a cabo una investigación con niñas y niños mexicanos de cinco a
once años y concluyó que:
“El sobrepeso y obesidad son
problemas de salud de alta prevalencia en niños en edad escolar en México,
especialmente en niñas, y se asocia positivamente con el nivel socioeconómico,
la edad de los escolares y la escolaridad de las madres. Asimismo, tienen mayor
prevalencia de síndrome metabólico. A parte de la cuestión económica, existen
otros aspectos que generan la obesidad en la sociedad como el político y
social. Algunos temas que no ponen importancia en los centros de educación son
el acoso escolar, el maltrato infantil, la pobreza, la autolesión y la
obesidad, esta última especialmente en educación infantil y primaria.” (Pablo &
Gonzalo, s.f.)
Aunque se sabe que la
obesidad se relaciona con características genéticas, metabólicas, psicológicas,
socioculturales, endocrinas y medicamentosas, entre otras, abordar este
problema desde la colectividad es muy complicado cuando la sociedad tiene
construido un entorno obesogénico promovido por la publicidad en los medios
masivos de comunicación. (Alvear-Galindo et al., 2013)
El excesivo consumo de
comida rápida o "chatarra" y golosinas se convierte en un hábito para
lograr que el niño se "alimente". Por comodidad, a modo de premio, o
por falta de tiempo para cocinar, los niños y adolescentes ingieren comida
rápida que aporta muchas calorías y grasas y contribuye al aumento de
enfermedades crónicas no transmisibles. Además, el alto consumo de bebidas
carbonatadas a base de cola y con cafeína disminuye o retardan la absorción de
calcio. Todo esto forma parte de hábitos alimentarios distorsionados. (Ramos
Morales, MrínFlores, Rivera Maldonado, & Silviar Ramales, 2006 [citado
2018 Mayo 20])
El tratamiento de la obesidad
ha sido infructuoso cuando las intervenciones se dirigen solo a la reducción
del peso corporal, de ahí que la prevención primaria de la obesidad sea una
prioridad de la salud pública. El objetivo de esta investigación fue explorar
algunas características somatométricas y algunas conductas sobre el consumo
alimentario más allá del entorno escolar. (Alvear-Galindo et al., 2013)
Dentro de las acciones que
la Secretaria de Salud ha implementado para el combate de esta problemática es
la regularización de la venta de comida chatarra en las escuelas. Expuestas en
los siguientes artículos:
Se reforma el artículo 65
fracción II y se adiciona una fracción III Bis, y se reforma el artículo 66,
todos de la Ley General de Salud
Artículo 65. Las autoridades
sanitarias, educativas y laborales, en sus respectivos ámbitos de competencia,
apoyarán y fomentarán:
I.
…
II.
Las
actividades recreativas, de esparcimiento, culturales y de promoción para
proveer una alimentación equilibrada baja en grasas y azucares que permitan un
desarrollo sano del núcleo familiar, procurando así la salud física y mental de
la familia.
III.
…
III Bis. La obligatoriedad escolar de
practicar 30 minutos diarios de ejercicio físico para prevenir padecimientos de
sobrepeso y obesidad que ponen en peligro la salud física y mental de los
menores.
IV.
…
Artículo 66. En materia de higiene escolar,
corresponde a las autoridades sanitarias establecer las normas oficiales
mexicanas para proteger la salud del educando y de la comunidad escolar,
procurando que los alimentos expedidos en las escuelas tengan un mayor aporte
nutrimental evitando los alimentos procesados altos en grasas y azucares
simples, las autoridades educativas y sanitarias se coordinarán para la
aplicación de éstas. (Díaz Salazar, 2009)
Fuentes:
Alvear-Galindo et
al., 2. (2013). Consumo alimentario dentro y fuera de la escuiela. Mediagrafic,
51(1):104-19. Retrieved from www.medigraphic.com/pdfs/imss/im-2013/im134r.pdf
Díaz Salazar, M.
(2009, 11 26). Retrieved from http://sil.gobernacion.gob.mx/Archivos/Documentos/2009/11/asun_2612945_20091126_1259258601.pdf
Figueroa Pedaza, D.
(2009). Obesidad y Pobreza: marco conceptual para su análisis en
latinoamérica. Retrieved from Scielo.br:
http://www.scielo.br/pdf/sausoc/v18n1/11.pdf
Fuasto Guerra, J.,
Valdez López, R. M., Aldrete Rodríguez, M. G., & López Zermeño, M. (2006).
Antecedentes históricos sociales de la obesidad en México. Invest Salud,
Vo.Vlll. Número 2. Retrieved from
http://www.medigraphic.com/pdfs/invsal/isg-2006/isg062f.pdf
Mercado, P., &
Vilchis, G. (2013). La obesidad infantil en México. Alternativas en
Psicología, vol 17 No.28, 49-57. Retrieved from
http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-339X2013000100005&lng=pt&tlng=es.
Pablo, M., &
Gonzalo, V. (s.f.). La obesidad infantil en México. Revista Alternativas en
Psicología. Retrieved from
alternativas.me/index.php/numeros/28t/32-5-la-obesidad-infantil-en-mexico
Ramos Morales, N.,
MrínFlores, J., Rivera Maldonado, S., & Silviar Ramales, Y. (2006 [citado
2018 Mayo 20]). Obesity in scholar population and the relation whith the
concump of fast food. Index Enferm [Internet], 15(55):9-12. Retrieved
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http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-12962006000300002&lng=es.
UNICEF. (s.f.). Salud
y Nutrición. Retrieved from https://www.unicef.org/mexico/spanish/17047.htm
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